MARTES XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

MARTES XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JUECES:

– Dios llama a Gedeón para una misión difícil, y se resiste a aceptar este encargo y pone objeciones, porque cree que no está preparado, que es débil. Y escucha la misma respuesta que da Dios en estos casos, yo te envío, yo estaré contigo. Yo diría menos mal que Dios está con nosotros, pues para nosotros es imposible llevar a cabo los encargos del Señor, hay que vivir siempre en sus manos, pues sin Él no podemos hacer nada.

– Todos los cristianos, estamos llamados a contribuís a que en nuestra familia, o en los jóvenes, o en los pobres, o de alguna manera, en aquellos que sufren las molestias de la vida y las esclavitudes provocados por el pecado de turno, vayan liberándose. Tenemos todos vocación de testigos de Cristo y liberadores nos puede parecer difícil, pero no debemos olvidar que este encargo es De Dios y el nos dará la fuerza para llevarlo a cabo.

– Debemos recordarnos día tras día, ese no temas, yo estoy contigo, y que somos pobres colaboradores De Dios, no somos protagonistas. Somos simples instrumentos que Dios usa para manifestar su Amor misericordioso.

SALMO:

“Dios anuncia La Paz a su pueblo”.

Dios trae La Paz a los que se convierten de corazón, que expresión tan clara, no vale con convertirse sino convertirse de corazón, desde lo más profundo y oculto, es convertirse totalmente. Y de este modo la misericordia y la fidelidad De Dios, se derramaran como lluvia sobre nuestra miseria y Dios hará su justicia, su santidad en nosotros, y de este modo hará su obra.

MATEO:

– “Es imposible para lo hombres pero Dios lo puede todo”. Qué expresión tan clara, pues si ponemos nuestro corazón en los bienes materiales, o incluso si nos guardamos y no nos entregamos del todo por el Señor, al final viviremos la frustración, pues al vivir para este mundo, nuestra alma que desea vivir para siempre, se acabará con las cosas en las que hemos puesto el corazón.

– Si uno está tan lleno de cosas que no necesita nada más, lo que no es bueno es ser esclavo del dinero y no utilizarlo para lo que Dios quiere, para hacer el bien. El problema está en que esto muchas veces nos hace creernos autosuficientes, y nos lleva a endurecer el corazón, y nuestra sensibilidad con el prójimo.

– Pidamos a Jesús que lo dejemos todo, y que Él sea nuestra recompensa, que nuestro seguimiento a Él sea gratuito y desinteresado. Nos basta su Amor y su gracia, y lo dejamos todo. Es vivir de verdad un seguimiento de Jesús por puro Amor.

María, llévanos a vivir por Amor y para Amar. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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