LUNES XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

LUNES XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JUECES:

– Lo primero que vemos es que el pueblo peca contra Dios, cayendo en la idolatría, se fueron con otros dioses, nosotros también nos vamos con otros dioses cuando servimos a otras divinidades y no servimos al Señor nuestro Dios. Estas divinidades, son el propio yo, el prestigio, la apariencia, incluso muchas veces el ocio. Y lo peor es que a veces pretendemos servir a dos señores y esto no es posible, pues cuando servimos a otros dioses dejamos tantas y tantas veces al Señor, que este es el objeto de nuestra confesión.

– Después del pecado de idolatría, viene el castigo medicinal De Dios. Dios deja que caigamos en las consecuencias de nuestro pecado, y esto hace que seamos capaces de recapacitar como el pueblo de Israel, de arrepentirnos y dirigirnos a Dios para pedirle perdón y ayuda.

– Lo más importante, es que Dios, con un corazón siempre lleno de misericordia y amor, escucha los gritos de su pueblo y se conmueve con nuestra situación y nos lleva a vivir en su redención y dejarnos salvar por Él.

– Somos débiles y volvemos día tras día a las andadas, por más voces proféticas que oímos, por más santos que descubrimos que nos llevan a Dios, y por más escarmientos que nos hacen recapacitar. Por eso debemos examinar la marcha de nuestra vida, para que no se desvíe de los camino De Dios.

SALMO:

“Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.”

El salmo es una continuación de la primera lectura, lo primero declarando el pecado de idolatría y de abandono del Señor por otros dioses. Lo hace con un término que quizás nos suene muy fuerte, pero que es muy real, el de “prostituirse”, es justamente eso lo que hacemos, dejamos el Amor de nuestra vida, el Amor que salva, el Amor que da vida, que apuesta todo por nosotros; por otros amores que nos llenan temporalmente, pero que llevan nuestra vida a la perdición.

Pero después de declarar nuestro pecado el salmo acaba con una afirmación rotunda, el Señor siempre nos libra, aunque estemos obstinados en nuestra actitud pecadora, Dios siempre mira nuestra angustia y escucha nuestros gritos pidiendo socorro; Dios siempre es bueno, no se cansa de amar y perdonar. Como diría el papa Francisco: “antes nos cansaremos nosotros de pecar que Dios de perdonar”.

MATEO:

– Hoy escuchamos una pregunta crucial en el Evangelio: “¿Qué tengo que hacer para obtener la vida eterna?” Esta es la pregunta que debe marcar todo nuestro actuar y pensar en nuestra vida, buscar a Dios eternamente, buscar la vida eterna, buscar el Amor que no termina.

– Ahora lo primero que nos invita el Señor es a que cuidemos y vivamos los mandamientos, esto es una Amor por entero al Señor y un Amor sincero al prójimo con el Amor del Señor. Parece fácil pero no lo es, quizás no nos atrevamos ni siquiera a preguntar mas al Señor, pues ya esto es más difícil de lo que parece, y una exigencia radical, pues hay que vivirlo de verdad y no a medias tintas.

– Pero si pensamos que somos hombres que cumplen los mandamientos, que vamos a misa y rezamos, a lo mejor nos atrevemos a decirle al Señor, ¿y que más? Si somos así de valientes, el Señor nos dirá, te elijo para que lo des todo, para que vivas en los consejos Evangélicos, no sólo como religioso, sino en el mundo viviendo más como Dios que como los hombres. Si quieres ser perfecto, si quieres ser santo, nos invita Jesús, nos dice, vive sin dinero, sin apego a los bienes materiales, y luego vente conmigo, a mi lado, en mi obediencia. Que bonito este ideal pero que difícil de vivir. Pidamos fortaleza y don del Espíritu para hacerlo vida en nosotros. Pues sino nos iremos tristes como el joven rico.

– Hoy no sentimos interpelado por las palabras de Jesús y animados a renovar nuestro propósito de entregar nuestras mejores energías a colaborar con él en la mejora de este mundo. Para llevarlo a cabo debemos renunciar a ciertas cosas, para elegir algo mucho más grande; debemos dejar amores pasajeros para elegir al Amor que da vida. Es vivir en la aventura de la pobreza evangélica, del desapego, para vivir en las manos y en el corazón De Dios.

María, llévanos a vivir en este Amor que da la vida y a apostarlo todo por Él. Amén.

Un pobre sacerdote +++

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: