MARTES ANTES DE LA EPIFANÍA

MARTES ANTES DE LA EPIFANÍA

1 JUAN:
– El Señor nos ha hecho hijos De Dios, debemos vivir como tales, pero sólo debemos cuidar los criterios que construyen el Reino del Padre, que es el deseo del corazón De Dios. El primero de ellos es la justicia, para participar de Cristo.
– Ahora bien tenemos la lucha diaria del pecado contra la gracia, esto es de vivir para uno mismo buscando nuestro propios gustos, o bien vivir permaneciendo en Dios, y buscando lo que a Él le agrada, que es lo que realmente nos planifica y nos lleva a la verdadera libertad y felicidad.
– El ser hijos nos exige no pecar; no hay nada más exigente que el amor. Pero Cristo ha venido para liberarnos de nuestro pecado, porque conoce nuestra debilidad.

SALMO:
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.”
Vamos a contemplar hoy por qué hay que vivir una alabanza al Señor en el Salmo. Es un aclamar al Señor toda la tierra, es cantarle un cántico nuevo. Y el Salmo nos da tres razones: la primera es por la maravillas del Señor (también nosotros deberíamos recordar las maravillas que el Señor nos ha dado y alabarle); la segunda es por su victoria, esto es por venir a nuestro lado y vencer al demonio, a este mundo y a la carne; y por último por su Salvación, porque Dios nos ama de un modo extraordinario y nos busca para salvarnos allá donde vayamos, si nos perdemos Él nos busca hasta los rincones más extremos del mundo. ¡Cómo no alabar a tan buen Dios!

JUAN:
– Jesús es el Cordero De Dios, es el que viene a dar la vida por todos, es la Salvación De Dios, es la Misericordia De Dios por la que el Padre nos muestra todo su Amor.
– Juan Bautista da testimonio de lo que ha visto en Jesús, y ha visto que el Espíritu Santo ha descendido sobre Él, que es en quien se realizan las promesas De Dios, y que viene con gran poder para salvar a la humanidad, no según los criterios mundanos – humanos, sino según los criterios de Misericordia De Dios.
– Acabamos de celebrar el nacimiento de Jesús, y ya se nos presenta como el profeta, el maestro, el que entregándose en la cruz, quita el pecado del mundo, y el que bautizará en el Espíritu, no en agua. Navidad, Pascua y Pentecostés, son el único misterio de Cristo.
– Las lecturas de hoy nos hacen mirar también a los demás con ojos nuevos, porque ellos también son hijos del mismo Dios, y por tanto nuestros hermanos.

María Madre llévanos a vivir mirando a este gran Dios que se entrega, que es tu Hijo, y que nos enseñe a vivir como hijos De Dios, y como hermanos en Él. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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