SÁBADO XXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

SÁBADO XXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 TIMOTEO:
– San Pablo da testimonio de que el Señor ha tenido misericordia de él, y que lo ha hecho para que pueda dar testimonio de tanto amor que ha tenido con tan gran pecador, y de este modo ser modelo de que es posible llegar al Señor y que uno se puede acercar al Dios vivo, digno de toda alabanza.
– Es una verdadera acción de gracias por su vida, porque el Señor ha venido a buscar a los pecadores y atraerles su salvación y que ha empezado por uno mismo. Esto lo debemos reconocer sobre nosotros mismos, ya no sólo porque nuestra conversión haya sido de un modo espectacular y nuestra vida haya cambiado radicalmente. Sino porque Dios siempre está con nosotros, algunos viven esta presencia durante toda la vida y otros la descubre en un momento concreto y empiezan a vivirla, pero lo más importante es que Dios siempre está obrando misericordia.

SALMO:
«Bendito sea el nombre del Señor por siempre.»
El salmo es una continua acción de gracias por las obras del Señor; una continuación perfecta de la primera lectura, pues quién como el Señor, Dios nuestro que se abajo para mirar al cielo y a la tierra; él se fija en cada uno de nosotros, y nos levanta de nuestro polvo de la basura de nuestro pecado, y por eso le daremos gracias por siempre.

LUCAS:
– Lo primero del Evangelio del día de hoy, es que por los frutos los conoceréis, esto es que, que nuestra vida no puede no dar frutos. Pero estos frutos no sólo son de piedad o devoción, o sólo de caridad; sino que son frutos de un árbol que ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo con todo el Corazón. Esto son los frutos que a Dios le agradan, y que todos los cristianos debemos cuidar dar. Pero no sólo son para un momento del año, sino frutos que debemos dar constantemente.
– De este modo mostraremos que nuestra vida está edificada sobre Roca firme, y de este modo su casa no su derrumba. En la nueva traducción de leccionario de la misa ya no pone sobre roca firme, sino edificar con cimiento o sin cimiento; es muy claro para nuestro entender que sin cimiento la casa se cae. De este modo la casa de nuestra vida, si no está edificada sobre la Roca firme que es Cristo, no puede dar buenos frutos, y sobre todo no puede llegar a dar frutos de Amor en todos los momentos, de ese modo delicado que sólo Dios puede dar.

MAría madre edifícanos sobre tu Hijo Jesucristo. Amén. 

Un pobre sacerdote +++

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