VIERNES XXIII TIEMPO ORDINARIO

VIERNES XXIII TIEMPO ORDINARIO

1 TIMOTEO

– Si algo destaca en el inicio de la carta de San Pablo del día de hoy, es el reconocimiento de que todo es Gracia De Dios, y que sin Él nada puede: “Doy gracias a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me hizo capaz, se fio de mi y me confío este ministerio…. Dios tuvo compasión de mí…. La gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí junto con la fe y el amor…” Está es la clave fundamental de la vida en Dios, de la vida cristiana.

– También nosotros como San Pablo debemos vivir en el agradecimiento a Dios por elegirnos, incluso hacerlo a pesar de nuestra vida con tanto pecado y nada recomendable en mucho momentos.

– Tenemos muchas cosas que agradecer a Dios. El Señor usó y usa mucha misericordia para con nosotros, es nos preparará par una actitud más abierta y humilde para con los demás. Porque nos recuerda que no somos lo que somos por méritos propios, uno por la bondad De Dios.

SALMO:

“Tú eres, Señor, el lote de mi heredad”

El salmo expresa sentimientos de alegría y confianza en Dios, pues el Señor es nuestro bien, y siempre le tenemos presente y si es así no vacilamos, pues Dios nos sostiene por completo.

LUCAS:
– Nuevas recomendaciones del Señor a modo de comparaciones:
· Un ciego no puede guiar a otro ciego.
· Un discípulo no será más que su maestro.
· No tenemos que fijarnos tanto en los defectos de los demás, sino en los nuestros.
– Qué fácil vemos los defectos de nuestros hermanos, y qué capacidad tenemos de disimular los nuestros. Esto es ser hipócritas. Además nos metemos fácilmente a dar consejos y a corregir a otros, cuando no somos capaces de enfrentarnos sinceramente con nuestros propios fallos y pecados. Por eso debemos hoy hacer un sincero y sencillo examen de conciencia donde miremos más nuestros fallos, y le pidamos al Señor un verdadero propósito de enmienda para caminar en su presencia, y cuándo tengamos que mirar los fallos de los hermanos, que sea para que toquen la Misericordia De Dios por medio de nuestra obras, y puedan vivir una sincera llamada a la conversión.

María, Madre llévanos a vivir siempre de cara a tu Hijo, y no esconder nada de lo que hay en nuestra vida. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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