SÁBADO XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

SÁBADO XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 TESALONICENSES:
– Hoy lo que le manda San Pablo a la comunidad es a seguir progresando en el Amor fraterno que ya viven, porque siempre es débil y está en inicio su seguimiento de Cristo. San Pablo les dice que Dios mismo es quien les ha enseñado la vida fraterna, y que se amen unos a otros; pero también les habla en lo concreto instándoles a que cuiden la paciencia, la calma, ocupándose de sus propios asuntos, trabajando con sus propias manos; es un santificar lo ordinario de la vida, y vivirlo con un cuidado extremo en el verdadero Amor.
– Todos debemos seguir progresando en la vida fraterna, pues por desgracia la experiencia nos dice que la fraternidad es el campo en que más faltamos y el que más necesita nuestro esfuerzo de conversión continua, de crecimiento y que nos siga enseñando el Señor a Amar y vivir como Él lo hace.

SALMO:
«El Señor llega para regir los pueblos con rectitud».
Dos cosas nos dice el salmo de hoy que sigamos alabando a Dios por la maravillas que hace, y por otro lado que el Señor es el Rey que rige el mundo, y esto implica que también sea nuestro Rey y Señor y le alabemos por las maravillas que hace en nuestra vida.

MATEO:
– Concluye hoy el discurso escatológico sobre la vigilancia que ese caracterizar a los cristianos ante la Venida del Señor; y lo hace con la parábola de los talentos. Cada uno tiene que hacer fructificar los talentos que recibió del amo, no importa cuantos recibió; lo que cuenta es si cada empleado ha trabajado o no, si le ha sacado rendimiento a ese capital que se le ha encomendado.
– De nuevo resuena la consigna: «estad en vela, porque no sabéis el día ni la hora». Cada uno hemos recibió nuestros talentos, y no sabemos cuándo volverá el dueño a pedirnos cuentas del uso que hayamos hecho de ellos. Debemos pensar en los dones naturales que hemos recibido: la vida, la salud, la inteligencia, las habilidades que nos caracterizan…. Y debemos preguntarnos ¿sacamos provecho a estos talentos? ¿Están al servicio De Dios y de los demás? No somos dueños, sino administradores de los dones que Dios nos ha hecho, y que se presentan aquí como un capital que Él ha invertido en nosotros.
– Yo creo que la clave de la parábola de los talentos, está en que NO SE TRATÁ SÓLO DE NO HACER EL MAL, SINO DE HACER EL BIEN QUE DIOS ESPERA QUE HAGAMOS.

María, Madre enséñanos a dar fruto según el Corazón del Padre. Amén.

Un pobre sacerdote. +++

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