MIÉRCOLES XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

MIÉRCOLES XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ÉXODO:
– La Zarza Ardiente, Dios llama a Moisés desde la Zarza, aunque el mismo Moisés había sentido curiosidad por el echo insólito de ver una zarza ardiendo sin consumirse. Moisés contesta diciendo que Aquí esta, y Dios le pide que se quite las sandalias pues pisa terreno sagrado. Este gesto debe ayudarnos a nosotros a caer en la cuenta cuantas veces pisamos sagrado al día, y nos encontramos con el Señor. Lo encontramos en los templos donde habita su presencia, y donde muchas veces estamos más en un mercado que en la presencia de Aquel que desde el silencio nos ama sin medida. Y por otro lado el Señor está en el hermano, al que deberíamos acercarnos también sabiendo que pisamos terreno sagrado.
– Este encuentro con Dios es un momento decisivo en la vida de Moisés, pues Dios le llama a llevar a cabo la liberación de su pueblo. Dios se acerca porque ve cómo sufre su pueblo y no lo puede soportar y decide intervenir, y usa medios humanos, por eso elige a Moisés, se manifiesta en la Zarza y le envía a esta obra de liberación. Pero Dios no le deja sólo pues la respuesta que aparece en el relato es YO ESTOY CONTIGO. Dios es el refugio seguro en el cuál caminar.

SALMO:
“El Señor es compasivo y misericordioso”
Es un canto al Señor que es nuestro Dios que nos libera por su infinita misericordia. Y lo hace por medio del perdón, de la curación, y de su ternura para con sus hijos.

MATEO:
– La palabra nos sigue mostrando que Dios elige y se muestra a los pequeños, a los pobres, para que se vea que la obra es suya, y para que estos no se vean excluidos, sino que son los preferidos por el Señor. Las personas sencilla, la de corazón humilde, son las que saben entender los signos de la cercanía De Dios. A Dios no lo descubren los sabios y poderosos, porque están demasiado llenos de sí mismos. Sino los débiles, los que tienen un corazón sin demasiadas complicaciones.
– Por otro lado vemos que la plenitud de la Revelación viene en Cristo, en El se muestra el corazón del Padre y en el conocemos es Dios, en el corazón del Hijo se refleja el corazón del PAdre, por eso debemos entrar en dicho corazón para conocer los misterios De Dios.
– Debemos preguntarnos hoy ¿somos humildes, sencillos, necesitados de la salvación De Dios; o somos retorcidos, sabios y entendidos, autosuficientes?

María, danos un corazón sencillo semejante al tuyo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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