SÁBADO IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

SÁBADO IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

TOBÍAS:
– La paga que quiere recibir el hombre misterioso, que es el arcángel san Rafael, es que den gracias a Dios por tanto como les concede. Es de ser bien nacidos ser agradecidos, pero todavía lo es más si es ser agradecidos con Dios que de verdad apuesta por nosotros. Pero que esta acción de gracias no sea sólo decir gracias Señor, sino sobre todo una vida en constante acción de gracias viviendo de cara a Dios, y según su voluntad. Y no sólo viviendo a Dios en lo escondido de mis casa, sino en todo lo que vivo, el bien hay que practicarlo en público.
– Esta acción de gracias se convierte en vivir las obras de misericordia. Pone empeño en dar limosna. También Dios se ha fijado en como ya eran hombres de misericordia De Dios, al ver como ayudaban al prójimo, incluso como enterraban a los muertos, y como son hombres de oración profunda que está arraigada en su propia vida.
– Con esta conclusión del libro, podemos sacar varias lecciones para nuestra vida:
1. A Dios le agrada la oración, el ayuno y la limosna.
2. La fidelidad de la familia de Tobías en medio de un mundo sin fe es ejemplar.
3. Las oraciones de los fieles suben a la presencia De Dios y le son agradables.
4. Las pruebas de la vida las permite Dios para su bien, para hacer crecer en fe.

SALMO:
“Bendito sea Dios, que vive eternamente.”
El salmo del día de hoy es una perfecta invitación a la conversión. Dios hace un camino con cada uno de nosotros, cada uno de nosotros debemos recorrerlo dejando a un lado lo que nos sobra y llenándonos de la acción De Dios misericordioso.

MARCOS:
– Hoy el Señor nos invita a vivir una vida en sinceridad, en verdad y en humildad. Pon en contraposición la vida de los fariseos que viven sólo de apariencia, y la de la pobre viuda que es capaz de echar todo lo que tenía para vivir en la ofrenda del Templo, sin que nadie la vea, en una verdadera humildad, y con sinceridad delante De Dios, que es ante el único con quien tiene que rendir cuentas. De este modo Jesús nos muestra que no importa la cantidad de la ofrenda, sino la calidad de la ofrenda, si viene del mero cumplimiento, o viene de lo más profundo del corazón y del amor agradecido a Dios.
– ¿De qué vamos por la vida: buscando los primeros lugares o tratando de hacer el bien sin llamar la atención? ¿Idolatras del dinero o desprendidos? ¿Dando lo que nos sobra o dándonos a nosotros mismos, y sin factura? El Señor ve en lo escondido, y es Él quien nos tiene que dar la verdadera recompensa, no podemos quedarnos en miras humanas, ni en complacer a los hombres, sino a Dios. Dios ve el corazón, y ve cómo y por qué hacemos las cosas cada día; y en especial las que tiene que ver en el amor con los hermanos y con Él mismo.

María, Madre llévanos a vivir en la humildad, la sinceridad y la verdad, y en una verdadera vida agradecida a nuestro Dios y tu Dios. Amén. 

Un pobre sacerdote +++

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