VIERNES IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

VIERNES IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

TOBÍAS:
– Hoy leemos el final feliz del libro de Tobías, vuelve el hijo, casado con Sara; ha cumplido el encargo del cobro de la suma prestada; el padre le sale al encuentro, con tropiezo incluido; el hijo trae una medicina, la hiel del pez, que cura la ceguera del padre; todos son abrazos y besos, pero también oración de acción de gracias a Dios.
– Lo que parece desastroso en nuestra historia, muchas veces resulta para bien. Dios lo conduce todo para nuestro provecho. Lo que es necesario es que ante la dificultad, seamos capaces de reaccionar con serenidad y con actitud de fe, poniendo todo en las manos del Señor, y en especial a nosotros mismos. Dios no deja sin premio la fe y la conducta leal. Nuestra oración siempre es escuchada por Dios, siempre sube a su presencia.

SALMO:
“Alaba, alma mía, al Señor”.
El salmo de hoy nos inspira los sentimientos justos para nuestra vida, alabar a Dios que siempre es fiel, que se fija en los oprimidos y los liberta, que abra los ojos al ciego, que endereza caminos. Es una alabanza al Señor porque Él ama a su pueblo, y los guía por sus caminos.

MARCOS:
– La respuesta a la pregunta que formula Jesús podía ser más sencilla que la que se pronuncia, pero la dificultad está en que hay que reconocer varias cosas. El Mesías además de ser descendiente de la familia de David, sería también el Hijo De Dios, sentado a la derecha De Dios. Pero eso no lo podían renovaré. Sus ojos estaban cegados para ver tanta luz.
– Hay que reconocer en nuestra propia vida quién es Jesús. Debemos profesar con nuestro labios que Jesús es el Señor y el Hijo De Dios, que es La Luz, el camino, la verdad, la vida, el maestro, el pastor…. Pero lo más importante no sólo es saberlo, sobre todo es vivirlo, y para ello tiene que ser la pauta de nuestra vida, y debemos tender a transfigurarnos en Cristo cada día. No se trata sólo en saber cosas de Él, sino en seguirle, hacer nuestra su vida, imitar sus gestos, vivir en su amor, llenarnos de su libertan interior, e su entrega generosa, de su Espíritu Santo.

María, Madre llévanos a vivir siempre a Jesús en nuestro caminar diario. Amén. 

un pobre sacerdote +++

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