JUEVES VII TIEMPO ORDINARIO

JUEVES VII TIEMPO ORDINARIO

SANTIAGO:

Los ricos encausados aquí son aquellos cuya riqueza está corrompida, los aprovechados que han defraudado el jornal del obrero y del segador: los gritos de estos pobres llegan hasta el cielo y serán las pruebas básicas el día del juicio.

Qué sabio -y qué duro- se nos muestra el autor del salmo: «Éste es el camino de los confiados, el destino de los hombres satisfechos: son un rebaño para el abismo, la muerte es su pastor… No te preocupes si se enriquece un hombre y aumenta el fasto de su casa: cuando muera, no se Ilevará nada…». Mientras que Jesús nos ha asegurado: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos».

Aquí quedan descalificados todos los que se encuentran satisfechos de sí mismos y que tal vez para acumular su felicidad propia han pasado por encima de la de los demás. La justicia social es fundamental: sin ella no podemos decir que somos buenos cristianos.

¿Nos sentimos aludidos de alguna manera nosotros? ¿defraudamos a los otros algo que les debemos: nuestro tiempo, nuestro interés, nuestra ayuda desinteresada? ¿tratamos a los demás como a nosotros mismos, según la consigna que nos dio Jesús? ¿les amamos de veras? ¿o bien somos egoístas, encerrados en nuestros planes y en nuestras satisfacciones’? También «los buenos» podemos faltar, no sólo a la caridad y a la solidaridad, sino incluso a la justicia.

¿Dónde nos encontramos mejor retratados en el salmo: en la descripción de los ricos que van al abismo, o en la de los pobres, de los que es el Reino de los cielos?

SALMO:

Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.

MARCOS:
Hoy descubrimos en el evangelio una sería de rasgos de los que siguen a Jesús:
– Cuidar los pequeños detalles: dar un vaso de agua al que la necesita, pero no por hacerlo sino porque vemos a Jesús en el otro, con un corazón amable y agradecido.
– No escandalizar, no poner tropiezos a los demás en el camino, no hacer caer. Esto es cuidar mucho el ejemplo y el testimonio, vivir en la voluntad de Jesús.
– Si la mano o el pie o el ojo nos hacen pecar, saber prescindir de ellos, porque es más importante salvarnos y llegar a la vida que esa mano, pie u ojo. Es saber renunciar a algo que nos gusta, pero que nos separa De Dios, que nos esclaviza y os lleva al pecado. El seguimiento de Cristo exige radicalidad, poner todo en el Señor, dejarlo todo para ganar la vida eterna, para tener un tesoro en el cielo.
– La Sal, que purifica del fuego, que se vuelve sosa y no sirve para nada; la sal de las relaciones con los demás, signo de la gracia De Dios. Debemos ser sal para que todo sepa a Cristo en nuestras relaciones, que creemos un clima de verdadero amor, fraternidad, según los criterios del Señor.

María, Madre llévanos a vivir siempre en las manos de tu Hijo Jesús. Amén 

Un pobre sacerdote +++

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: