SÁBADO XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

SÁBADO XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:
– Lo que nos libera del pecado es la acción de Cristo, la redención que Él nos ha adquirido, además quiere vivir unido con nosotros día a día, y por eso sigue enviando el Espíritu Santo para que no vivamos sometido a la antigua Ley, sino para que vivamos de la nueva Alianza de Amor.

– La salvación bien por la acción salvadora de Dios, que lo que hace es acercarse al máximo a nosotros por puro amor, y lo apuesta todo por nosotros. Jesús vive la debilidad humana, como dice la carta, hasta que comparte nuestra condición pecadora, pero sin pecar. No puede amarnos más porque no puede acercarse más a nosotros.

– Y todo es impresionante cuando vemos que es el Espíritu Santo el que vive en nosotros, el mismo que habita en Jesús, es el que quiere vivir en nosotros, y si le dejamos es el mismo, que actúa en nosotros, que obra en nosotros, que ama en nosotros. De modo que podríamos decir, ya no soy yo quien ama limitadamente, sino que es Dios quien ama en mí de un modo grandioso, por el Espíritu Santo que el Padre ha derramado en nuestros corazones.

SALMO:
“Este es el grupo, que viene a tu presencia, SEñor”
Del Señor es todo, y a Él debemos ir, pero sólo podemos entrar en su presencia si vamos con manos inocente y puro corazón, no confiando en ningún dios, fuera del Señor.

LUCAS:
+ Invitación de Jesús a la conversión, no mirar el pecado ajeno sino el propio y luchar cada día por vivir en Dios y no en nuestras apetencias y pecados. Además viendo lo débiles que somos y frágiles lo que debemos hacer es convertirnos, para que así la muerte, nos encuentre preparados y en Dios.
+ Tengamos siempre las cosas en regla, bien orientada nuestra vida, para que no nos sorprenda la muerte, que vendrá como un ladrón, con la casa en desorden, sino que nos preparamos para morir en Cristo, viviendo en Cristo.
+ La parábola que hoy nos cuenta Jesús nos muestra que siempre hay una nueva oportunidad por parte de Dios, pero que estas oportunidades no se puedes desaprovechar. Jesús siempre intercede por nosotros ante su Padre, por lo que nosotros debemos poner nuestra parte y no defraudarle. Para ello lo que debemos es permanecer vigilantes buscando lo que Dios quiere, y poniéndolo por obra.
+ Debemos ser existentes con nosotros mismos, y acogedores y misericordiosos con los demás, como dice el lema del año de la Misericordia “Ser misericordiosos como el Padre”.

María, Madre buena, enséñanos a vivir siempre en Dios, a buscar siempre lo que Dios quiere, a amar lo que Dios ama, para ser con Él un sólo corazón y una sola alma. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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