SÁBADO XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

SÁBADO XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:
– San Pablo nos habla de la contraposición entre la ley y la fe. Y da la primacía a la gracia, a la fe, para que la promesa del Señor se haga verdad. Pues siguiendo con el ejemplo de Abrahán, no muestra que es padre de mucho pueblos, y esto viene De Dios, y es imposible realizarlo por el hombre. Y por eso nos dice esa frase que define muy bien a Abrahán: «apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblo». Es imposible esperar contra toda esperanza sin Dios, pues la esperanza es una virtud teologal que procede De Dios y que tenemos que mendigarle a Él, para que nos lleve a esperar lo más grande, que es el Cielo.
– Por lo que no sólo es por observancia de la ley, por una forma autosuficiente de hacer las cosas, por los que nos ganamos la salvación. Sino que es un puro regalo De Dios que se ha fijado en nosotros con Amor. Podemos decir que Todo es gracia, don De Dios, y debemos abrirnos totalmente a Dios, para que la promesa de salvación De Dios se haga vida en nosotros.

SALMO:
«El Señor se acuerda de su alianza eternamente.»
El salmo nos recuerda la alianza De Dios, que Dios siempre cumple, de la que Él siempre se acuerda, y que es un regalo para nuestra salvación. Ahora bien, también reclama que nosotros respondamos a esta Alianza viviendo nuestra parte, viviendo en su Voluntad.

LUCAS:
– Lo primero que afirma el Señor, es que nos respeta muy profundamente, pues si le afirmamos o le negamos, Él nos va a dejar en dicha elección y no nos va a forzar, sino que según sea nuestra elección en nuestras obras, así nos elegirá el Señor para vivir en su Amor, o para no vivir en Él, si nosotros no queremos. Esto es duro, pero sobre todo para Dios, que no puede dejar de amarnos, y que si yo no quiero su Amor, Él no nos obliga a vivirlo. Respondamos a su amor con todo nuestro ser, con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro pobre amor.
– Luego habla del Espíritu Santo de dos modos. Lo primero de la blasfemia contra el Espíritu Santo. Esto es el rechazo total De Dios, del que no se puede salir si uno no quiere, y ante lo cual no se puede hacer nada, pues no se puede obligar a nadie, Dios respeta totalmente la libertad del hombre, aunque como decíamos antes le duela en su Amantísimo Corazón. Y en segundo lugar habla del Espíritu Santo como aquel que nos enseñará lo que debemos decir, y lo que debemos hacer, si uno deja al Espíritu Santo obrar en su vida, podrá hacer las obras del Señor y aún mayores. Así que creo que nos conviene abrir toda nuestra vida al Espíritu Santo, para que haga su obra de Amar hasta el extremo, de Amar como Jesús en nuestro día a día.

María, Madre, enséñanos a acoger al Espíritu Santo en nuestra vida. amén.

Un pobre sacerdote +++

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