LUNES XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

LUNES XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:
– Leemos el saludo de Pablo a la iglesia de Roma. Se presenta de una manera muy característica, porque no le conocen, y lo hace con unos rasgos que están llenos de intención: Siervo de Cristo, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio. De este modo San Pablo muestra su persona unida a su misión de llevar el Amor De Dios, el Evangelio a todos los hombres, especialmente a los gentiles.
– Este arranque de la carta nos sitúa en seguida en lo esencial del Evangelio y nos enseña cuál es nuestro lugar preciso en el plan De Dios:
+ Somos SIERVOS de Jesús, llamados a ser apóstoles y testigos en este mundo. Todo cristiano es testigo de la salvación De Dios.
+ Orientados hacia la comunidad cristiana y hacia todos los que Dios quiere salvar. Llamados a evangelizar a todos, para que todos puedan responder a la fe.
+ Lo que anunciamos es el Evangelio De Dios, la Buena Noticia de Jesús el Hijo De Dios, El Salvador, el que ha sido constituido Señor por su resurrección por el Espíritu De Dios.

SALMO:
«El Señor da a conocer su salvación»
el Señor desea por encima de todo que su salvación sea conocida, esto es que experimentos su salvación su amor que transforma nuestra vida, y nos lleva a vivir en su infinito Amor, que no tiene término. Dios siempre quiere que todos los hombres se salven y por eso siempre nos mira con misericordia y con fidelidad a su Alianza.

LUCAS:
– La gente se apiñaba alrededor de Jesús, que expresión tan bonita, todos querían estar cerca de Él, todos querían tocarle, todos querían escucharle, todos querían recibir su sanación y su salvación. A mi esto siempre me hace preguntarme, en la medida de nuestro encuentro con el Señor en la Eucaristía, pues si de verdad cayéramos en la cuenta de la presencia Real del Señor en la Eucaristía, no la viviríamos tan mediocremente, sino que también nos apiñaríamos por acercarnos a Él, y por dejarnos tomar por Él.
– Jesús dice que los signos que Él muestra son los de Jonás, esto es que tenemos que tener un verdadero espíritu de conversión, para salir de nosotros mismos, y dejar que Él haga su obra en nosotros. Debemos plantearnos qué debemos cambiar en nuestra vida, y sobre todo debemos preguntarle al Señor, qué no le agrada de nuestra vida, para poder vivir en Él.
– Jesús se define como el que es más que Salomón. Esto es que las palabras y las obras de Jesús, su predicación y sus milagros son más grandes. Pues no debemos olvidar que Jesús es Dios hecho hombre para salvarnos, y la señal más grande es que se ha hecho cercano para salvarnos, y esta es la señal más grande de su Amor. Yo creo que el gran problema es que nos hemos acostumbrado a su Amor y a su Presencia, y hay que renovarlo un día más. El signo mejor que nos ha concedidos el Padre es Cristo su Hijo, su persona, su palabra.

María, Madre que acojamos a tu Hijo y le descubramos realmente presente, que no nos acostumbremos a su presencia. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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