SABADO XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

SABADO XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

RUT:

– Lo primero que debemos aprender del texto de hoy y del personaje bíblico de Rut es la difícil fidelidad en las cosas de cada día, en especial en las relaciones familiares, y en las relaciones de cada día, donde es más sencillo perder un poco el norte, acomodarnos, dejarnos guiar por la rutina y no dejar que el amor delicado y tierno fiel en todo momento rija todo. Para ello pidamos ser sencillos, humildes y disponibles como Rut, de este modo colaboraríamos mas en construir y no en destruir.

– Volvemos a mirar como Dios tiene un plan de salvación muy distinto a nosotros, y que sus caminos son mejores que los nuestros, pues no se fija en las personas que aparecen como más válidas, con más apariencia, sino que el Señor elige como a los apóstoles a la gente sencilla, a los pecadores, a los publicanos, a los recaudadores de impuestos, y hoy vemos a una pobre mujer extranjera, en la que se enraíza la descendencia del Rey de David y desde él también la línea genealógica del mismo Mesías.

SALMO:

“Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.”

Que importante es vivir en el temor del Señor, y vivir de cara a Dios en las cosas de cada día, para dar frutos según Él y no que encaminemos según nuestro corazón pobre y pecador. Vivamos por eso buscando en todo al Señor, dejándonos bendecir por Él y que el haga propones todos los días de nuestra vida.

MATEO:

– Jesús hoy hace un ataque muy serio sobre la conducta de los fariseos: “haced lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”. Cuántas veces nos podría decir a cada uno de nosotros esto mismo Jesús. Que difícil es ser coherente con la vida según el Evangelio, según Cristo, que difícil es saber ofrecer la cosas en el silencio del Amor, o que difícil es corregir en la Palabra del Amor. Por eso lo primero que debemos hacer hoy es pedir al Señor que nos llene con el don del Espíritu Santo, para que podamos vivir de su Amor, y dejemos de una vez de buscarnos egoístamente a nosotros mismos.

– El estilo que enseña Jesús, es el de los árboles que no sólo presentan apariencia hermosa, sino que dan buenos frutos. Que no sólo digamos, sino que cumplamos la voluntad De Dios, tal y como rezamos cada día en el Padre nuestro.

– Por otro lado la autoridad o la responsabilidad que Dios ponga en nuestra manos, desde ser sacerdote, a ser padre de familia, o tener un grupo de catequesis, o limpiar la parroquia, etc…, que no sea sino para vivir el servicio en la humildad como nos invita JEsús, un servicio lleno de Amor, de entrega, de generosidad, de disponibilidad, que lleve a la verdadera alegría. De este modo el que se humilla será enaltecido porque el Amor De Dios reinará no sólo en su corazón, sino en los de aquellos que quieren acoger el Amor que está entregando en su servicio.

María, Madre que seamos los primeros en servir, esto es en Amar. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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