MARTES XVIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

MARTES XVIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

NÚMEROS:
– Hoy la propia familia de Moisés le critican, en especial por su matrimonio con una extranjera. Y hay una doble reacción ante este ataque. Por una parte Moisés, que es paciente, porque era el hombre con más aguante del mundo. Pero Dios sale en su defensa, y para ello castiga a María, y esto lleva a un profundo arrepentimiento de Aarón el hermano mayor. Luego Moisés intercede por la curación de los suyos.
– Nosotros también por desgracia entramos mucho en la crítica y en el juicio, y muchas veces no miramos que nosotros mismos tenemos los mismos o incluso mayores defectos. Jesús nos enseña a perdonar. Es lo que más nos cuesta. El ejemplo e Moisés nos debería animar a ser más generosos en nuestras reacciones ante el trato que recibimos de los demás, cuando nos parezca injusto.

SALMO:
«Misericordia, Señor, hemos pecado.»
Este salmo de arrepentimiento por el pecado cometido, engarza de un modo muy concreto y muy adecuado con la primera lectura y los sentimientos de arrepentimiento de Aarón después de reconocer su pecado delante De Dios y de su hermano Moisés. Para nosotros también es una gracia reconocer nuestro pecado, y este salmo siempre es una invitación a ponernos de cara a Dios y reconocer nuestros pecados y su infinita misericordia.

MATEO:
– Después de la multiplicación de los panes, Jesús se retira al monte a solas a orar, mientras sus discípulos suben a la barca y se adentran en el lago. Durante la noche se levanta el viento y pasan momentos de miedo, miedo que se convierte en espanto cuando ven llegar a Jesús en la oscuridad, caminando sobre las aguas.
– De repente se convierte san Pedro en protagonista: pide a Jesu´s que le deje ir hacia él del mismo modo, y empieza a hacerlo, aunque luego tiene que gritar «Señor, sálvame», porque ha empezado a dudar y se hunde. Pedro tiene que aprender a no fiarse demasiado de sus propias fuerzas.
– tenemos que aprender de Jesús que dentro de toda nuestra vida y de unos días tan llenos de cosas, no nos podemos separar de Él y tenemos que tener tiempo para la oración cuidada y tiempos para dedicarnos a una entrega sincera de los demás.
– Pero todo lo que vivimos no debemos vivirlo fiados de nosotros mismos, sino fiados de Jesús que nos guía y nos enseña que todo lo debemos vivir en su Amor misericordioso.
– La barca zarandeada por el viento, es imagen De la Iglesia, agitada por tantos problemas y persecuciones. Y debemos dejar subir a Jesús a nuestra barca para que no se hunda, pues Él es el sostén de nuestra vida y el que hace que no tengamos miedo.

María, que dejemos a Jesús entrar en nuestra vida, hacer su obra en nosotros y llegar a obrar conforme a su voluntad. Amén. 

Un pobre sacerdote +++

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