SÁBADO III TIEMPO ORDINARIO

SÁBADO III TIEMPO ORDINARIO

HEBREOS:
– Vemos modelos del Antiguo Testamento que han tenido fe y han sido fieles a Dios en las circunstancias más difíciles, y esto nos alienta a la creer y a vivir según Dios.
– Define la Fe como seguridad de lo que se espera, prueba de lo que no se ve, de este modo la fe no es una evidencia, la fe es una confianza, un poner las manos en alguien que me guía y me ilumina en el camino de la vida.
– En especial podemos mirar el modelo de fe de Abrahán que vivió en las manos De Dios y tuvo sus seguridades y demostraciones en el seguimiento De Dios. La fe de Abrahán la deberíamos tener también nosotros en la dificultades, viviendo en el Señor, y teniendo en la memoria las obras De Dios y sus planes para el cielo.

SALMO:
«Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.»
Al mirar el Benedictus, hoy como salmo responsorial, podemos fijarnos como Dios saca al pueblo de la dificultad por su fuerza salvadora, y como derrota a los enemigos; pero no según criterios y modelos humanos, sino según su misericordia, según la alianza de Amor que hace con los hombres. Y por esta alianza nos quiere llevar a la santidad, a su presencia todos nuestros días, nos quiere llevar al cielo.

MARCOS:
– La tempestad calmada, que pone de manifiesto el poder de Jesús incluso sobre la naturaleza ante el asombro de todos. En la barca todos nerviosos pero Jesús esta dormido, señal de lo cansado que quedaba tras las densas jornadas de trabajo predicando y atendiendo a la gente, y como Jesús también se fía del buen hacer de sus discípulos.
– Esta tempestad es símbolo de muchos momentos difíciles en nuestra vida. También nosotros a veces vivimos luchando contra viento y marea y pesamos que Dios nos ha dejado solos y parece dormido. No se nos ha prometido una travesía apacible del mar de esta vida. Nuestra vida tiene tempestades, dificultades, fatigas, miedos, crisis…, que nos zarandean. Pero a Jesús que parece dormido sí le importa la suerte de su barca, sí le importa que cada uno de nosotros se hunda o no. Pero eso no implica que las cosas tengan que ser fáciles y cómodas, es cargar la Cruz que lleva Cristo, Él nunca nos deja solos, sino que viene con nosotros hasta el fin del mundo.

María que en las dificultades de nuestras vidas gritemos a Jesús que nos salve, y no busquemos la salvación en ningún otro lugar. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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