DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

ÉXODO:

– El libro del Éxodo, recogiendo diversas normativas dadas al pueblo por Moisés a lo largo de su peregrinación pro el desierto, dedica ahora un tiempo a destacar los términos de la Alianza que Dios ha querido hacer con su pueblo. Es lo que llamamos el decálogo o los Diez Mandamientos. Pero son muchos más los detalles que enumera el libro.

– Hoy escuchamos unas pocas normas, referentes a la justicia social, o sea, a nuestros deberes para con el prójimo: cómo tratar a los inmigrantes y forasteros, a los pobres y débiles. Prepara así el libro del Éxodo lo que Jesús va a contestar sobre cuál es el mandamiento principal.

SALMO:

“Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.”

El salmo parece recoger sólo lo vertical de esta relación con Dios, porque el Éxodo ha identificado las dos direcciones, hacia los hombres y hacia Dios. Aquí se fija más en la relación con Dios que es nuestra fortaleza, y por eso amamos a Dios que nos sostiene en todo.

1 TESALONICENSES:

– San Pablo recuerda a los cristianos de TEsalónica los inicios de su evangelización, cuando ente dificultades, acogieron la Palabra entre tanta lucha con la alegría del Espíritu Santo, abandonaron los ídolos y se volvieron a Dios, y a Cristo Jesús, a quien también esperan al final de los tiempo. Que importante es dejar ídolos que todos tenemos en nuestra vida para seguir en todo al Señor. Además cuando uno se entrega totalmente al Señor, y se convierte de corazón, su ejemplo arrastra y es testimonio para los demás.

MATEO:

– Entre las preguntas que le hicieron sus adversarios a Jesús, esta parece la más inocente, aunque seguro que con ella también esperaban ponerle a prueba y cogerle en falta. De la multitud de normas que tenían los judíos, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley? Entre las diversas escuelas rabínicas había discusiones al respecto, para algunos, por ejemplo, el principal mandamiento era el Sábado.

– Jesús responde claramente que lo principal es amar a Dios absolutamente, con todo el corazón, y añade otro semejante y unido al anterior, amar al prójimo como a ti mismo. Este pasaje lo leemos muchas veces en la liturgia, será porque tenemos que colocar en El Centro este Amor del Señor.

María, llevanos a vivir siempre del Amor de tu Hijo, JEsús. Amén.

un pobre sacerdote. +++

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