DOMINGO XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Jornada Mundial por la evangelización de los pueblos

ISAÍAS:

– Hoy vemos como Dios usa a Ciro rey de los persas, para que por medio de un decreto, el pueblo de Israel pueda volver del destierro, y no solo eso, sino que le da facilidades para que puedan reconstruir su país, sobre todo el Templo. Ciro no conoce a Dio, pero Dios le lleva de la mano, y de incluso el título de ungido, de consagrado, y de este modo s convierte en instrumento De Dios para liberar a su pueblo y permitir que siga la línea religiosa y mesiánica que estaba amenazada di duraba más el destierro en tierra pagana.

– La primera cosa que debemos pedir hoy es que nos enseñe el Señor a discernir los signos de los tiempos, y como tiene una enseñanza para nosotros detrás de cada acontecimiento de la vida.

SALMO:

“Aclamad la gloria y el poder del Señor.”

El salmo nos lleva a declarar una verdad que también decía Isaías, que el Señor es el único Dios y que es digno de toda alabanza, y que como fuera de nuestro Dios no hay ningún otro, hay que contar las maravillas del Señor a todas las naciones, esto nos viene fenomenal, a la hora de que hoy celebramos el Domund, y que cada uno de nosotros debe anunciar la salvación De Dios que experimenta en su propia vida.

1 TESALONICENSES:

– San Pablo saluda a la Iglesia de Tesalónica, y muestra su amor por ellos, que se ve en su oración profunda, y en el recuerdo de como se viven cosas esenciales, como son la fe, la esperanza y el Amor, y se comprueba que les quería de verdad, porque venían fácilmente a su recuerdo.

– Y les corrobora en la fe, diciendo que el Señor les ha elegido, pues el Evangelio ha sido anunciado con la fuerza del Espíritu Santo, con plena convicción, pero que se ha hecho vida en esta comunidad.

MATEO:

– Hoy los enemigos de JEsús, quieren meterle en un gran problema, y piensan cómo hacerlo, y lo hacen con la pregunta si es lícito pagar impuestos al César, o sea, al ocupante romano. Si responde que sí, le podrán acusar de colaboracionista, y el pueblo le rechazará. Pero si responde que no, podrá ser acusado de rebelde ante las autoridades. Esta es la intención de los que se acercarón con la moneda a Jesús.

– Pero Jesús no entra al trapo, sino que recurre a la imparten del emparrados que había grabada en las monedas, les da una respuesta muy sabia, que no entra en el fondo de la cuestión, pero sí les invita a saber conjugar dos cosas, aunque ellos sólo le habían preguntado por uno, que es dar, devolver al César lo que es del César, pero también dar, devolver, a Dios lo que es De Dios.

– Lo que Jesús nos enseña es que debemos dar a Dios lo que es De Dios, además de dar al César lo suyo. Cuando haya que optar por obedecer al César o Dio, él no tiene ninguna duda: Dios es superior al César. Nuestra obediencia al César no es omnímoda. Ni el dinero ni el César ha de ser considerados dioses ni rendirles culto. Dios es el único Dios, que nos puede salvar, que nos ama si medida… Podríamos decir con los apóstoles: hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. De este modo ya no es más o César o Dios, sino uno y otro, cada uno en su plano. PEro nunca olvidar que Dios es el Amor que ordena todos los demás amores. Por ello nunca olvidar que no se puede dar el alma al César, porque es De Dios.

MAría, que nos demos por entero a Dios, y el ordene nuestra vida en los demás amores. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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