VIERNES XXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

VIERNES XXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 CORINTIOS
– -"¿Cómo es posible que haya entre vosotros quienes dicen…?"

Una vez más, Pablo partirá de una pregunta, de una duda, de una dificultad de fe de la gente de su tiempo: griegos, mentes muy racionalistas tendían a pensar que la resurrección del «cuerpo» -enterrado, o incinerado… ¡descompuesto!- era imposible, filosóficamente hablando. De otra parte es verdad que la resurrección de la carne es un objeto de «fe»: no hay que entretenerse en imaginar cómo sucederá la cosa, es un gran misterio… y el hombre moderno, en esto, ha heredado mucho del hombre griego… con facilidad duda él también.

KERIGMA/GRITO:

-Proclamamos -gritamos- que Cristo ha resucitado de entre los muertos.

En efecto, en el texto auténtico, hay escrito el término «grito», -Kerigma en griego-. Pablo dice que «está gritando al mundo que Jesús ha resucitado». Un grito es una palabra… pero una palabra vehemente, toda ella cargada de afectividad y de emoción, una palabra activa que remueve al que la oye y lo hace sobresaltarse… es en fin una palabra urgente: se grita en el peligro para alertar rápidamente a todos los que están alrededor…

Mi fe en Cristo resucitado ¿tiene estos caracteres? ¿Es una fe apagada, fría, formal? o bien penetra hasta el hondón de mi alma. ¿Puedo decir que mi Fe compromete todo mi ser: intelecto, corazón, acción?

-Si Cristo no resucitó, vacío es nuestro mensaje, vacía también vuestra fe, sin objeto…

¡La resurrección es la piedra angular, el punto esencial de la nueva religión! Si esto no fuera verdad, todo llegaría a ser «vacío», «nada»: tanto el mensaje de los apóstoles como la fe de los fieles, que es la respuesta al mensaje.

La alegría pascual es la señal del «cristiano», su característica principal. ¿Se nota en mí que creo en ella? ¿Aparece a través de mi conducta, en mis relaciones humanas frente al sufrimiento, frente a la muerte? ¿Y en todas las dificultades que pesan sobre mí?

¡Gracias, Señor! Ayúdame a testimoniar contigo tu buena nueva.

-Si Cristo no ha resucitado somos convictos de falsos testigos de Dios…

En efecto, es Dios quien se ha comprometido en la resurrección. Su veracidad, su verosimilitud sería cuestionable en ese punto esencial de "su plan sobre el mundo". Directamente Dios ha comprometido su verdad en esta apuesta: o bien la resurrección existe, tal como Dios ha dicho… o bien habría que confesar la inexistencia de Dios… Y entonces llegamos a ser «falsos testigos», defendemos una causa que no tiene defensa, somos unos impostores hablando de Dios.

¿Es así como Dios está presente en mis convicciones esenciales? o bien, ¿soy tan sólo un hombre que tiene algunas convicciones filosóficas o ideológicas, válidas, pero discutibles porque son sólo «humanas»?

¿Trato verdaderamente de ser testigo de Dios? o bien, ¿lo soy de «mí mismo», de mis ideas, de mis opciones?

-Si Cristo no resucitó, estáis todavía en vuestros pecados… Por tanto, los que durmieron en Cristo… perecieron… MP/ACTUA-HOY

Este es el tercer argumento.

La resurrección es una «fuerza activa» que destruye el pecado y la muerte. En efecto el misterio pascual tiene dos caras:

–es ante todo un hecho histórico que sucedió una vez en Jerusalén. . .

–es también una realidad permanente que trabaja en el corazón del mundo, cada día…

La vida divina, que hizo surgir a Jesús de la muerte, continúa en todas partes sacando al hombre del pecado y de la muerte. ¿Es ésta mi fe?

SALMO:
Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

LUCAS:
– Jesús aparece anunciando de pueblo en pueblo la Buena Noticia, el Evangelio. Esta es la misión de Jesús y de los que le acompañaban, anunciar la Buena Noticia, la salvación De Dios, la misericordia De Dios para con todos. Aquí deberíamos pararnos también nosotros y pensar si nuestra vida anuncia Buena Noticia, o vamos anunciando penurias, problemas y penalidades. Qué fácil es caer en una vida rutinaria y acomodada que no anuncia el Amor de Jesús, por lo que pidamos al Señor que nos re-evangelice y nos enamore para que seamos testimonio de su Amor en el mundo.
– Hoy aparecen los acompañan a Jesús, los Doce y algunas mujeres, que son testimonio ellas de curaciones y liberaciones. Son símbolo de las incontables mujeres que, a lo largo de los siglos, han dado en la Iglesia testimonio de una fe recia y generosa.

MAría que cada uno de nosotros seamos fieles discípulos amigos de Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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