VIERNES XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
ROMANOS:
– Hoy San Pablo pone el ejemplo de Abrahán, y lo hace para mostrarnos el camino de la fe en Dios, pues dios eligió a Abrahán, y le dio la misión de ser cabeza de su pueblo, y a la vez bendición para todas la naciones. Abrahán como era pagano, no podía presentar sus obras al Señor, y lo que hace es aceptar el plan que Dios le propones y de este modo hizo lo que más agrada a Dios, y vivió de fe.
– San Pablo nos muestra esto para enseñarnos que no sólo el que ya pertenece al pueblo judío, sino que todos pueden agradar a Dios. Hoy la llamada es a lo mismo, todos podemos acercarnos a Dios y buscar lo que más agrada a Dios, su voluntad, y ponerla por obra. Y ante todo esto es posible porque el Señor ha obrado con misericordia con nosotros, y esto hace que no tengamos que caminar vanagloriándonos sino viviendo en el Señor. Por esto acaba San Pablo con esta frase: «Bienaventurados aquellos a quienes se les perdonaron sus maldades y les sepultaron sus delitos; bienaventurado aquel a quien el Señor no le ha contado el pecado». Es claro que la misericordia del Señor está por encima de todo.
SALMO:
«Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación»
El salmo es una continuación de lo que nos transmite San Pablo en la primera lectura, una gran llamada al reconocimiento de nuestros pecados, y de la grandeza De Dios, mostrada en su forma de tratarnos en relación con el pecado, y como nos absuelve de nuestra culpa y no nos trata como perecen nuestros pecados, sino según su obra misericordiosa. La última frase de la primera lectura es la unión perfecta con la oración sálmica.
LUCAS:
– Hoy el Señor Jesús nos hace una serie de recomendaciones muy claras, ante la gente que se agolpa a su alrededor:
+ Cuidado con la levadura de los fariseos, esto es con la hipocresía, pues igual que la levadura hace fermentar la masa, esta hipocresía, lo que hace es que ya que es mala, lo corrompe todo.
+ La verdad siempre acabará pro saberse: Dios siempre conoce la verdad, ante el no hay engaño, y todo se conocerá, porque Dios nos conoce por dentro y por fuera.
+ No tener miedo de dar testimonio de Cristo ante el mundo, lo peor sería llegar al martirio, pero ese tiene Gran Premio ante Dios. De lo que hay que estar preocupado es de la muerte espiritual, que nos dejemos llevar en un vida sin Dios.
+ El motivo de tener confianza y no dejarse dominar por el miedo es que Dios se preocupa de cada uno de nosotros. Dios no se puede olvidar de nosotros, y nos ama mucho más de lo que podemos imaginar.
– Todavía nos queda mucho que transformar en nuestra vida, y hay que pedirle gran luz al Señor. Nosotros debemos ser buen fermento e ir contagiando a otros la forma de pensar del Señor, su esperanza y su paz… Todos somos levadura, buena o mal. Nuestra vida no deja indiferentes a los que nos rodean, influye en bien o en mal. Pidamos al Señor por eso que nos llene con su Espíritu Santo, para que Él haga fermentar todo según el corazón De Dios Padre.
María, que seamos siempre levadura De Dios empapada de Espíritu Santo. Amén
Un pobre sacerdote +++