MARTES XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
ROMANOS:
– San Pablo empieza hoy diciendo que no se avergüenza del Evangelio, que es su fuerza y salvación para todo el que cree. Que inicio más contundente y que optimismo da para los que queremos seguir al Señor. Es verdad, que debemos salir de respetos humanos, para no avergonzarnos del Señor, y también que debemos acoger la salvación del señor, y pedirle día tras día que nos aumente la fe, para creer más en Él, pero también para vivir más según Él.
– La salvación De Dios choca frontalmente on la debilidad humana, el desfase entre el amor De Dios y nuestro pecado. San Pablo describe como debemos haber llegado a conocer a Dios y aceptarle, porque en la misma creación del mundo hay más que suficientes signos de su poner y su divinidad. Sin embargo los hombres nos quedamos más en las criaturas que en el Creador y esto nos hace perder la mirada, y alejarnos de la salvación De Dios, porque incluso hacemos dioses de las obras de nuestras manos.
SALMO
«El cielo proclama la gloria De Dios».
Toda la Creación es una predicación de la grandeza De Dios y de su presencia, nosotros debemos reconocer tal presencia, y alabar a Dios porque no deja de mostrarnos signos de su amor, para que aumente nuestra fe, y creyendo vivamos en su salvación y en su misericordia.
LUCAS:
– Peligro de poner todo el empeño sólo en lo exterior, de cuidar las apariencias de sentirse demasiado satisfechos de su propia santidad. Ojo que somos como los fariseos que cuidan lo exterior y descuidan los interior.
– Jesús nos invita a dar limosna de los de dentro, darnos a nosotros mismos, nuestro tiempo, nuestra vida, y esto no de mala gana, y con malas formas, sino con el corazón, con alegría, con gratuidad…., como el Señor nos ama, hacer nosotros lo mismo, no dar nuestras cosas, sino darnos a nosotros mismos.
– Hoy podemos hacernos una pregunta muy clara, ¿qué es lo que nos preocupa, el ser o el parecer? Lo externo, o lo interno, debemos vivir en la fe y en el amor de Cristo, que nos lleve a ser más según su Corazón, y no sólo a una apariencia vacía.
María, MAdre llévanos a ser totalmente de Cristo, y a vivir totalmente para Él. Amén.
Un pobre sacerdote +++