MIÉRCOLES XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

MIÉRCOLES XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JONÁS
– Jonás llega a un punto en el que se da cuenta de quién es Dios y le pide profundamente perdón, pues sabe de su corazón misericordioso, y le ofrece su vida en propiciación, toma mi vida, pues vale más morir que vivir.
– Jonás se queda para ver que pasa con la ciudad a la que ha predicado la conversión, y Dios hace crecer un planta de ricino, de tal modo que Dios lo protege y lo cuida en su disgusto. Después hace que se seque el ricino, y esto le lleva de nuevo a Jonás a quejarse y disgustarse. Y Dios tiene una conversación profunda por medio de este acontecimiento, pues le enseña que si él, Jonás, siente disgusto y compasión por el ricino, que ni lo cultivo, ni lo cuido ni lo hizo crecer, cuanto más tiene compasión el Señor de Ninivé que es una ciudad creada y cuidad por Él.
– Algo de la actitud de Jonás, con sus depresiones y pataletas infantiles, nos puede pasar a nosotros. Jonás anunció el castigo y luego resultó que Dios perdonó, y eso es lo que le sabe mal. Pero ¿se trata de quedar yo bien, como anunciador de desgracias, o de que se salven los demás? Así somos con un corazón egoísta, que sólo queremos el bien para nosotros y que los demás reciban su merecido.
– Detalle de cariño y del deseo de salvación De Dios, cuando dice de Nínive: «no distinguen la derecha de la izquierda», de este modo dice que no saben, que no se han enterado y les disculpa un poco de su culpa.

SALMO
«Tú, Señor, eres lento a la cólera y rico en piedad»
Inicia el salmo con una petición de misericordia al corazón entrañable De Dios, para que nos conceda una sincera conversión, y que se manifieste su bondad y clemencia, para que su misericordia llene la tierra. Dios es grande y hace maravillas, de este modo muestra ser el único Dios.

LUCAS:
– Hoy los discípulos le piden a Jesús que les enseñe a orar como se debe, y tenemos que darles gracias de un modo especial, por tal petición, pues así Jesús nos enseñó el Padre nuestro, esta oración que es propia de los hijos De Dios, y que es fundamento de todas nuestras oraciones, pues es una oración que nace en el corazón mismo De Dios, y así participamos plenamente de lo que hay en el corazón De Dios, y crecemos en intimidad con Él.
– A Jesús le piden que les enseñen a rezar porque le vieron rezar a Él, es le modelo de oración y de comunión con el Padre.
– El Padrenuestro es una oración entrañable, que nos ayuda a situarnos en la relación justa ante Dios, pidiendo ante todo que su nombre sea glorificado. Es nuestra oración de hijos. Por eso debemos rezar hoy y siempre el Padrenuestro despacio, saboreándolo, rezándolo con fe y con amor de hijos.

María, Madre concédenos un corazón de hijos que hablan de corazón a corazón con su Padre. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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