XXIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

XXIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

ISAÍAS:
– El pueblo de Israel estaba en una situación dramática, que parecía sin remedio. Pero el profeta le asegura la cercanía De Dios y su voluntad de curar todos sus males: “mirad a vuestro Dios, viene en persona”. viene a liberarlo del destierro.
– El profeta describe esta acción salvadora De Dios enumerando los diversos males que le aquejan a una persona, curará a los ciegos, a los sordos, a los cojo, a los mudos. Además hará brotar manantiales en la estepa y el páramo.
– Que grande es Dios que viene a salvar a su pueblo, y no viene de lejos, sino en persona, Dios ama tanto a su pueblo que se hace próximo, prójimo para salvarnos.

SALMO:
“Alaba, alma mía, al Señor”
El salmista se invita a sí mismo a expresar la gratitud a Dios, alaba alma mía. Y enumera también los muchos favores que el Señor ha tenido con Él, y sobre todo la fideldiad De Dios que siempre está en favor de su pueblo, buscando su salvación.

SANTIAGO:
– Santiago pone un ejemplo muy expresivo, precisamente de la celebración litúrgica, de cómo no hay que hacer acepción de personas, lo contrario de lo que hacemos si a un rico le tratamos de manera muy distinta que a un pobre. O a uno que nos cae bien, mejor que a otro que no. Obrar así es juzgar con criterios malos, porque tendríamos que aprender De Dios mismo, que si por alguien tiene preferencia, ha demostrado que es por los pobres, por los pecadores, por lo mas necesitados.

MARCOS:
– Jesús cura a un pobre hombre que le presentan, que era sordo y además, apenas podía hablar. Lo hace elevando la mirada al cielo, tocando con sus dedos los oídos con su saliva la lengua del enfermo y, sobre todo, pronunciando con autoridad la palabra Effetá, ábrete.
– Sigue el mandato de guardar el secreto mesiánico”, porque Jesús no quiere que se queden en el mero hecho del milagro, sino que den el paso a la fe en persona. Pero no le obedecen, aunque la reacción de la gente es muy positiva, todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos. Se cumple así lo que anunciaba el profeta.
– Jesús se ensimismaba con los sufrimientos de la gente, participaba intensamente en su desgracia, se hacía cargo. Se pode a aliviar el sufrimiento, educarnos al respeto, a la delicada, en tratar con quien está afectado por esta necesidad física o espiritual.
– Éffeta, ábrete, ritual del bautismo, ábrete a la escucha de la palabra De Dios, a la fe, a la alabanza a la vida. Es un grito dirigido a todo hombre y a todo el hombre. Una invitación a no encerrarnos en nosotros mismos, a no ser insensible a las necesidades de los demás, positivamente, a realizarse estableciendo relaciones libre, bellas y constructivas con las personas, dando y recibiendo de ellos. Aplicado a nuestras relaciones con Dios, ábrete es una invitación a escuchar la palabra De Dios, que se nos ha transmitido por la Iglesia, a hacer entrar a Dios en la propia vida. En este sentido, un eco fuerte del Effetá de Cristo, es la expresión de san Juan Pablo II: “abrid las puertas a Cristo”.

Maria, Madre ayúdanos a abrir el corazón a tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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