SÁBADO II TIEMPO ORDINARIO
MARCOS:
– Jesús llevaba a cabo tanta actividad y de tal intensidad, que no tenía tiempo ni para comer. Es la intensidad de un corazón que sólo quiere dar Amor, que quiere que la salvación llegue a todos. Pero esta intensidad de Jesús no podría llevarse a cabo sin una intensa vida de oración, de intimidad con el Padre que hace posible tal intensidad de vida.
– Hoy en el mundo hay una gama diferente de reacciones ante Cristo, al igual que hoy los suyos consideran que no está en sus cabales. Pero, la opinión que podemos y debemos cuidar nosotros, es la nuestra propia. Seguirle es aceptar lo que él dice, no sólo lo que va de acuerdo a nuestras ideas, sino también lo que va en contra de nuestras apetencias, y de los gustos de este mundo. Si Jesús es nuestro Maestro y nuestro Señor tenemos que tomarle en serio, e ir iluminando y cambiando nuestra vida conforme a su Voluntad.
María, llévanos a seguir a Jesús con todas las consecuencias, con todo el corazón, con todas las fuerzas, con todo nuestro ser. Amén.
Un pobre sacerdote +++