ORACIÓN A LA VIRGEN DEL PILAR

Oh María que siempre eres Madre, y que nos amas, nos cuidas, nos guardas y nos guías como a hijos muy amados; hoy venimos ante ti lo primero para honrarte y cantar las maravillas que el Señor ha hecho en ti.

Te honramos como la llena de Gracia, el Arca De Dios que guardas fielmente a Jesús y lo regalas a la humanidad entera.

También alabamos a Dios en ti, por tu “Sí”, gracias Madre por apostar por la salvación del mundo, y dejar a Dios hacer su obra en Ti, y así Jesús se pudiera hacer cercano y hacerse prójimo en cada alegría y tristeza, riqueza y pobreza, fuerza y debilidad de nuestra vida.

Cantamos las maravillas que Dios ha hecho en Ti.

Lo primero, haber cuidado tu corazón de tal modo, que lo dejó Inmaculado, sin mancha de pecado, y así ser canal de la Misericordia De Dios para los hombres.

Lo segundo, darte una mente privilegiada para el discernimiento en las cosas De Dios, ya que tú corazón se llenaba De Dios porque tú lo guardabas en él, pero lo llevabas a tu mente y así, escuchabas la Palabra De Dios, y la ponías por obra, siempre eligiendo la voluntad De Dios, antes que la tuya; que gran ejemplo de fidelidad a Dios es tu vida, Madre.

Lo tercero, por darte el gran regalo de la Intercesión por tus hijos, nosotros, y hacerte pilar de nuestra vida, roca fuerte donde sostenernos en cualquier dificultad, y torre firme donde soportar todas las asechanzas del Demonio, del Mundo y de la Carne.

María, Madre del Pilar queremos hoy ponernos contigo encima del Pilar, pero recostados en tu regazo y cubiertos con tu manto de Misericordia, para que tus ojos nos miren con amor, tus manos nos toquen con delicadeza y ternura, y escuchar los latidos de tu corazón que gritan y claman a Dios con una vida enamorada de Él.

María, Madre, Virgen del Pilar te encomendamos los ancianos, que tras el duro combate de la vida, sienten y viven la debilidad por sus años y la flaqueza del cuerpo. Estén en residencias, o en casa con sus familias, o en soledad, Madre, cógeles de la mano, y levántales la mirada hacia el Cielo, para que no se queden añorando las cosas de la tierra.

María, Madre, Pilar fuerte, cuida mucho a los que viven alguna tribulación fuerte, los heridos por las enfermedades físicas, que sufren dolor y desesperanza; los heridos por las enfermedades espirituales, que muchas veces tienen el riesgo de tirar la toalla de la vida. Cuida y consuela a los que viven en soledad, los que no se sienten amados, los que han sufrido alguna herida consciente o inconsciente de alguien, los que han perdido algún ser querido. Madre, que tú seas siempre su compañía, entra en sus vidas y llévales al Amor que no abandona a nadie, que siempre está amando, y que nunca nos dejará solos, porque está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

María, mujer fuerte en la Sagrada Familia, pilar y refugio de las familias, en medio de las crisis en familia, entre padre e hijos, entre abuelos y nietos, entra fuertemente y ayuda a vivir el discernimiento de una vida vivida en el Amor de entrega, servicio y sacrificio, sin buscarse a sí mismos. Entra Madre del Pilar en la vida de los matrimonios, de los esposos, para que por encima de las dificultades de la vida, de los celos, de las malas interpretaciones, de tanto daño que a veces se causan, tú les sostengas , y les hagas cónyuges que vivan juntos el camino hacia al cielo, y que no pueden vivirlo él uno sin el otro. Que nunca dejen de apostar por ser una sola carne, con un solo corazón y una sola mente.

Madre del taller de Nazaret, pilar en medio del día a día, queremos pedir por cada persona en la vida y trabajo que tengan, o en el trabajo que no tienen, dales la dignidad de vida, y que en el momento que estén viviendo sepan mirar al cielo, y presentar una alabanza a Dios como tú hicisteis, y que busquen vivir en la Luz del Amor De Dios, y no en las tinieblas de este mundo. Y en cada necesidad que tiren de tu manto de misericordia, para que Tú les ayudes a llegar a Dios y puedan recibir esas gracias y bendiciones que tanto necesitan.

Madre de los jóvenes, adolescentes y niños, nuevas generaciones que construyen un mundo con grandes ilusiones y esperanzas, sé pilar en sus vidas, para que no se dejen influenciar sólo por las cosas pasajeras, por modas, ilusiones y deseos irrealizables, que busquen la belleza de la vida en la entrega y el servicio, que hay más alegría en dar que en recibir. Cuídales mucho para que el Demonio que siempre plantea caminos muy atrayentes sea desenmascarado y puedan ver la Belleza del Amor, la Pureza, la Fe…

Madre de las vocaciones, pilar de la opción de un Sí total por Dios, cuida todas la vocaciones, el Matrimonio, célula de la vida Cristiana e Iglesia doméstica; la opción de la vida religiosa, una opción en celibato, pobreza y obediencia por el Reino de los cielos, en tantas y tantas ramas y familias religiosas; el Sacerdocio, ser otros Cristos, otros Jesús en medio del mundo; y tantas y tantas vocaciones que sólo tú, Madre puedes guardar para que no nos separemos del Amor De Dios, y siempre tengamos el anhelo de la SANTIDAD.

No puedo acabar esta oración, sin hacer una oración especial por todos los sacerdotes de nuestra diócesis, los que nos ordenamos en este día y los que no. Ante todo y sobre todo gracias por cada uno, regalos del corazón De Dios para la humanidad, todos, todos, todos lo son.

María, pilar de tus pobres hijos elegidos para el sacerdocio, te pido que repares todos las debilidades, pecados, escándalos…, que hemos provocado, que tu Amor Materno arregle tantos corazones que hemos herido, por no saber amar bien, y hacerlo más desde nosotros y menos desde Jesús; por tantas conciencias en las que hemos entrado avasallando, y hemos suplantado la libertad que es el mayor regalo De Dios; por tantas malas palabras y gestos, que no han representado el regalo de ser Otros Cristos y actuar en nombre De la Iglesia; por tantas decisiones erróneas que no se han basado en lo que más agrada a tu Hijo, y no han sido voluntad del Padre.

Repara, cura, sana, restaura, arregla tu Madre del Pilar, lo que nosotros hemos provocado.

María del Pilar, sé verdadero pilar para todos los sacerdotes, somos grandes pecadores, pero si estamos unidos a ti, nos llevarás a Jesús, a enamorarnos más de Él, a tratar más con Él, a que nuestra vida sea toda suya, y así con Él y por Él darla a los demás, porque Jesús nos llevará a dar la vida y no a guardárnosla. María pon tus cuidados maternales en todos los sacerdotes, especialmente en los que más lo necesiten, tú sabes quienes son.

Madre, Virgen del Pilar, sé el Pilar de nuestra vida, ese lugar donde podemos esconder y descansar nuestra vida y dónde siempre el Amor reina por encima de todo.

A Jesús por María. Amén.

P. Óscar Martínez Rodríguez, 12 octubre 2021

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