JUEVES XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JUEVES XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ÉXODO:
– Dios se sirve también de los fenómenos naturales para dar a conocer su presencia salvadora. Desde la zarza ardiente, a un movimiento sísmico, Dios prepara a su pueblo para darle las cláusulas de su Alianza. Y el pueblo reconoce la grandeza De Dios y se purifica para encontrarse con él, aunque sólo Moisés es invitado a subiré al monte.
– Además de sentir admiración por las grandes obras De Dios y de reconocer su grandeza y su fuerza, ojalá sepamos descubrirle en esas cosas tan sencillas y tan profundas a la vez, en lo de cada día no en los milagros, en las apariciones o en los fenómenos extraordinarios únicamente. El camino que nos ha enseñado Jesús es el de la sencillez y la cotidianidad.

SALMO:
«¡A ti gloria y alabanza por los siglos!»
Es un trozo del cántico de los tres jóvenes en el horno encendido, que dan gloria a Dios por su grandeza, entra en comunión con nuestra primera lectura donde escuchamos las grandezas del Señor, y nos fiamos De Dios y le alabamos. También deberíamos llevar esta alabanza continua en lo más cotidiano de nuestro día, porque Dios es el Dios de lo grande y lo pequeño.

MATEO:
– Dentro del texto de hoy hay una profecía del profeta Isaías, que es digna de ser tomada en consideración por nosotros, y que sería bueno reflexionar en un rato de silencio ante el sagrario, para ver cómo está nuestro corazón: «Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los curé». A lo que Jesús añade: «Bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos por oyen». ¿Cómo está nuestro corazón? Es la pregunta del día, pero sobre todo en relación a si dejamos que la gracia De Dios viva en nosotros, y lo tenemos abierto, para que el Señor pueda hacer su obra en nosotros, o en cambio, lo tenemos embotado por nuestras cosas que no nos dejan entrar en Él.
– Uno entienden y otro no, porque son duros de oído y han cerrado los ojos par no ver ni quieren convertirse. Nosotros en cambio, hemos recibido De Dios el don de la fe y con sencillez debemos intentar responder a este don des nuestra vida. Sabemos que Dios tiene un proyecto de salvación con nosotros en Cristo, y debemos seguirlo día a día.
– Podríamos decir, que nosotros hemos recibido más gracias De Dios que otros muchos (esto no es que a otros no se las dé, sino que nosotros las hemos recibido, acogido), deberíamos ser también mucho más generosos en nuestra aceptación de su semilla y dar más frutos que otros.

María, Madre, ayúdanos a abrir nuestra vida de par en par a la acción del Padre en todo momento y en todo lugar. Amén. 

un pobre sacerdote +++

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