LUNES IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
TOBÍAS:
– Tobit era una buena persona, un creyente de corazón, y lo sigue siendo después de la situación difícil del destierro, rodeado de una sociedad pagana. Muestra su buen corazón y su valentía enterrando a los muertos que quedan abandonados por la calle, a pesar de la prohibición de la ley y del poco apoyo de sus vecinos.
– En medio de un mundo como el actual, que no respira precisamente en cristiano, tenemos nosotros ocasión de mostrar si nuestra fe es meramente rutinaria o esta arraigada en Dios. Se trata de vivir actitudes en la que se muestra el buen corazón y el deseo de ayudar a los demás, porque siempre hay ocasiones en que podemos echar una mano y ayudar a quien lo necesita.
– Un cristiano en su ambiente, debe ser signo De Dios y de su proyecto de vida, aunque esto le exige valentía y comporte riesgos y tenga que luchar, entre otras cosas, contra la indiferencia o incluso con la mala interpretación de los más cercanos.
SALMO:
«Dichoso quien teme al Señor».
Lo que hace que nuestra descendencia sea bendita, que haya riquezas y abundancias en nuestra casa, que nuestro amor dure por siempre, y el que vive en la roca firme, es quien teme al Señor y quien guarda y ama de corazón los mandatos del Señor. Este es el camino para recibir la bienaventuranza del cielo, Amar y ser Amado.
MARCOS:
– La alegoría de la viña, aplicada al pueblo de Israel, es conocida ya desde Isaías, con su canto sobre la viña que no daba los frutos que Dios esperaba de ella. Aquí se dramatiza todavía más, con el rechazo y los asesinatos sucesivos, hasta llegar a matar al hijo y heredero del dueño de la viña.
– Realmente es un drama la parábola, y es un drama el rechazo que recibió Jesús. PEro hoy podríamos preguntarnos nosotros que no matamos al Hijo ni le despreciamos, pero tampoco le seguimos tal vez con toda la coherencia y radicalidad evangélica que debiéramos. Y esta pregunta es si damos todos los frutos que Dios quiere de nosotros, esto es si somos viñas fructíferas o estériles. Busquemos con todo nuestro ser dar frutos por Amor al Señor y para el bien de los hermanos.
María, Madre llévanos a vivir y a ser verdaderos hijos De Dios que dan fruto según su corazón. Amén.
Un pobre sacerdote +++