XXXII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO
2 MACABEOS:
- Nos podíamos preguntar: ¿qué vale la vida comparada con Dios? Al mirar el ejemplo de los siete hermanos y la madre que no les importa dar la vida con tal de seguir la voluntad De Dios, debemos preguntarnos ¿cómo estamos viviendo nosotros nuestra búsqueda y cumplimiento de la voluntad De Dios en nuestra vida?
- Respuestas de los muchachos:
«Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres»
«El rey eterno nos resucitará para una vida eterna»
«Del cielo las recibí y por sus leyes las despreció; espero recobrarlas del mismo Dios».
«Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene esperanza de que Dios mismo nos resucitará»
- MANTENERSE FIELES AL CONJUNTO DE LA FE EN DIOS. Es una espera en la resurrección y en la otra vida la que sostiene la esperanza, y la que mueve a los jóvenes a seguir al Señor y nos debe llevar a nosotros a estimar todo basura con tal de tener al Señor como diría SAN Pablo.
SALMO:
«Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor»
- El salmista pone su confianza en el Señor y le presenta todas sus necesidades, porque sabe que en Dios no hay doblez de corazón.
- Confianza en el Señor plena, para que guarde nuestra vida en él, y que va moldeando nuestra vida.
2 TESALONICENSES:
- Petición al Señor, que por el amor que nos tiene, nos de fuerzas para vivir en el bien, en el Amor, con nuestras palabras y sobre todo con nuestras obras.
- También tener consuelo en las dificultades, la comunidad ya se está esforzando en conservar y aumentar su fe. Y a la vez se piden fuerzas para todo lo que pueda o esté por venir.
LUCAS:
+ Los saduceos hoy hacen una pregunta trampa a Jesús usando la ley del levirato sobre las mujeres que quedan viudas sin hijos. En el fondo es una pregunta sobre la fe en la resurrección de los muertos.
+ Jesús responde con una afirmación de la fe en la resurrección y en la vida futura. Dios es un Dios de vivos, para Él todos están vivos.
+ Nosotros hoy nos preguntamos si de verdad creemos y buscamos el cielo
Maria madre condúcenos siempre a Jesus. Amén
Un pobre sacerdote +++