CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

Hoy podemos elegir gran cantidad de lecturas para celebrar la eucaristía, por ello voy a comentar en general la fiesta. El hecho de rezar por los difuntos es una tradición muy antigua, ya se hacía incluso en el Antiguo Testamento.
No celebramos hoy las exequias de una persona en concreto, sino que las recordamos a todas y, además, con un tono pascual, a partir del acontecimiento de la muerte y la resurrección de Cristo.
De este modo al celebrar el día de los difuntos, nos recuerda que somos peregrinos, que vamos caminando hacia un destino como ciudadanos del cielo, que no tenemos aquí morada permanente sino que estamos destinados a una vida definitiva y mucho mejor.
Lo que hacemos es mirar a la muerte cara a cara, y con fe. La Pascua de Cristo ilumina este hecho, no resolviendo el misterio, sino dándole sentido a su victoria, y así, llena de esperanza nuestra mirada al futuro. La última palabra no la tiene la muerte. Dios nos ha creado para la vida. Lo mismo que la cruz de Cristo no fue el final, sino el paso a la nueva existencia gloriosa, con la resurrección.
Las lecturas de la misa de hoy, nos ayudan a ver la muerte desde la perspectiva de la muerte de Cristo. Es por su muerte por la que somos salvos, y es en su muerte en la que podemos presentar oraciones y el sacrificio de la Eucaristía por nuestro hermanos difuntos.
Debemos pararnos a reflexionar sobre la muerte, porque es el modo de prepararse para bien morir. El árbol, de la parte de la que se inclina, de ella, una vez cortado, caerá. Pero también nos ayuda para vivir bien con más calma y sabiduría, para aprovechar nuestros años, y vivir en el Bien y el Amor De Dios.
María, enséñanos a entrar en el misterio de la muerte, para estar preparados siempre para este último tránsito, y sobre todo para aprovechar nuestra vida en el Señor. Amén.
Un pobre sacerdote +++