XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

NEHEMÍAS:
– A Nehemías le llegan noticias tristes de Jerusalén, por la desgana de algunos en la reconstrucción y por las dificultades que los pueblos vecinos les ponente en el camino. Nehemías se muestra solidario de su pueblo y pide al rey que le permita volver a ayudar a su pueblo en la difícil tarea. Se ve que no sólo es una buena persona, sino que es emprendedor y es bendecido por el rey.
– Es curioso saber que es un laico, Nehemías, el que está preocupado por ayudar al pueblo en la reedificación no sólo material, sino también espiritual. Lo que él se da cuenta es que no sólo se está perdiendo la identidad social, sino también la fe. Y junto a Esdrás, sacerdote, trabajarán juntos laico y sacerdote y manos a la obra reedificaron el pueblo en todos los sentidos.
– Nosotros, todos y cada uno, debemos también querer reedificar la iglesia y la sociedad, y asentar nuestra vida no sólo en valores humanos, sino en virtudes humanas y cristianas que nos lleven a vivir en plenitud y construir de este modo los cielos nuevos y la tierra nueva donde habita Dios.

SALMO:
«Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti».
La cumbre de nuestras alegrías, lo que tengo que tener siempre en mi mente y mi corazón es Dios, y por eso en el salmo lo dice con Jerusalén , porque es el lugar donde está Dios, que no me olvide De Dios nunca para que viviendo con Él presente yo viva una vida totalmente distinta.
Pidamos hoy la gracia de vivir en la presencia misericordiosa De Dios en todo momento.

LUCAS:
– Hoy al mirar el camino de Jesús vemos el nuestro, y vemos como el Señor sigue llamando, y hoy leemos tres episodios de vocación a su seguimiento. Las respuestas a estas llamadas acentúan la radicalidad del seguimiento que pide Jesús, y su urgencia, porque hay mucho trabajo y no nos podemos entretener en cosas secundarias.
– Primera respuesta, nos dice que su seguimiento no nos va a permitir instalarnos cómodamente. Jesús está de camino. Nosotros también siempre de camino sin poder acomodarnos.
– En la segunda Jesús, nos dice que no podemos dar largas a nuestro seguimiento. El trabajo apremia. Sobre todo si la petición de enterrar al padre se interpreta como una promesa de seguirle una vez que hayan muerto los padres. Dejándolo todo, le siguieron.
– Y la tercera, el no despedirse de la familia. Es la cuestión de prioridades. Jesus es muy radical, sus seguidores no tienen que mirar atrás. Incluso hay que saber renunciar a los lazos de la familia si lo pide la misión que el Señor nos pide.
– Vivamos nuestro seguimiento de Cristo sin dejarnos distraer ni por los bienes materiales ni por la familia ni por los muertos. La fe y sus testimonio son valores absolutos. Todos los demás, son relativos. Aprendamos a dejar, para elegir a Cristo.

María, Madre que lo dejemos todo por seguir a tu Hijo Jesús donde quiera que vaya y nos pida. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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